El ITESO alberga el primer Encuentro Nacional de Observatorios
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El ITESO alberga el primer Encuentro Nacional de Observatorios
La actividad fue un punto de encuentro para las y los investigadores que se dedican a estudiar la producción de los medios de comunicación. Ante un ecosistema informativo fragmentado y la relevancia del entretenimiento, ¿qué pueden hacer los observatorios para ser más eficaces?
Ximena Torres
La observación de los medios de comunicación y de la cultura es, por naturaleza, una práctica colectiva. Por ello, el pasado 30 de enero, el ITESO fue la sede de primer Encuentro Nacional de Observatorios, un espacio de diálogo en el que especialistas de diferentes partes del país pusieron en común los enfoques, decisiones y desafíos metodológicos que enfrentan cotidianamente en la labor del seguimiento crítico que hacen de los sistemas de comunicación. Entre otros, como convocantes, estuvo ETIUS Observatorio de Comunicación y Cultura del ITESO, proyecto coordinado por María Quinn Cervantes, profesora del Departamento de Estudios Socioculturales (Deso).
Durante el encuentro, uno de los puntos de reflexión que destacaron fue la vocación de los observatorios en la actualidad. “¿Qué sentido tienen y cuáles son sus retos en los sistemas de comunicación contemporáneos?”, se preguntó Juan Larrosa Fuentes, director del Deso del ITESO e integrante de ETIUS.
“Hoy habitamos sistemas híbridos en los que conviven medios tradicionales, plataformas digitales, algoritmos, influencers, periodistas, inteligencias artificiales y audiencias fragmentadas. Ya no basta con observar a los medios. El reto es mapear sistemas complejos de comunicación y entender cómo se articulan actores viejos y nuevos”, continuó el académico.
Entre quienes participaron de manera presencial en el encuentro había también integrantes de proyectos de observación de la Universidad Veracruzana, la Universidad Anáhuac Mayab, la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. De esta última casa de estudios asistió Martín Echeverría, quien se ha especializado en sistemas mediáticos y mediatización de la política.
Como parte de las actividades, Echeverría ofreció una conferencia sobre “el desafío de la eficacia” de observar a los medios.
Los desafíos mediáticos y políticos de los observatorios
La intervención de Echeverría fue un arranque oportuno para el Encuentro Nacional de Observatorios, pues, por un lado, el académico se dedicó a explicar la función y el gran valor de los proyectos de observación dentro del contexto en el que se crearon: una realidad en la que los medios de comunicación masiva de carácter informativo eran la fuerza principal que moldeaba la construcción social de la realidad. Luego, reflexionó sobre la transformación de ese orden en el ecosistema mediático digital, así como sus implicaciones para el modelo clásico de observación.
“Si los medios son un poder público que tiende a abusar de su poder o que tiende a no cumplir las expectativas de responsabilidad social, entonces hay que mirarlos. Yo lo pienso como un circuito de rendición de cuentas horizontales. Así se va haciendo una suerte de contraloría”, explicó el conferenciante sobre la naturaleza de los observatorios.
Esa vigilancia sirve a los medios para entender y corregir su actuar, a las audiencias para demandar mejores contenidos, a la academia para entender y analizar la dinámica de los medios, y al Estado para regular e incidir con políticas de comunicación que beneficien a las audiencias. Un ejemplo que ejemplifica la virtud de ese circuito es la creación del Monitoreo de Medios del Instituto Nacional Electoral, a partir de dos estudios académicos realizados entre los años ochenta y noventa, cuyos resultados demostraron que los medios de comunicación hacían coberturas electorales inequitativas que beneficiaban al partido político oficialista.
Sin embargo el circuito de rendición de cuentas ha tenido que renovarse debido a la fragmentación de los medios, a la formación de audiencias militantes, a la plataformización del espacio mediático e incluso a la evasión activa del contenido noticioso por parte de las audiencias. En ese contexto, ¿a quién observar cuando en México existen alrededor de dos mil 510 medios de comunicación? ¿Cómo convencer a los medios de usar su poder de manera responsable si su compromiso se guía por los deseos de las audiencias que les son fieles? Y, ¿cómo exigir mejores prácticas a los mediadores de las redes sociodigitales que operan desde Silicon Valley?
A esos desafíos de tipo mediático Echeverría suma otros de carácter político, como la re-ideologización del Estado que se cierra a perspectivas diferentes a las suyas, la debilidad de la oposición y la constante invalidación de la sociedad civil organizada. “Estas circunstancias lo que han hecho es debilitar el circuito de rendición de cuentas entre observatorios, medios y ciudadanos. Lo que estamos haciendo es sumamente valioso por ser formativo, pero tiene menos impacto”, concluyó.
La pertinencia de los observatorios no desaparece, pero para consolidar su eficacia Echeverría propone formar alianzas de observación más amplias, con objetos de investigación más acotados, así como estandarizar el trabajo para compartirlo entre instituciones y recurrir a la inteligencia artificial para el monitoreo automatizado.
Algunas de las personas asistentes se sumaron a la conversación para preguntarse sobre nuevas metodologías y sobre un acercamiento a los contenidos de entretenimiento, que han reemplazado al trabajo periodístico informativo como medios de construcción de la realidad.
Las reflexiones continuaron en panel de experiencias de observatorios en diferentes partes de México y en la conversación con personas egresadas del Observatorio ETIUS. Ambas actividades, que formaron parte del Encuentro Nacional de Observatorios, están disponibles para consulta en el canal de YouTube de ETIUS.
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